28 enero 2010

El empresario

Son tantos los gastos en cachivaches inútiles, es tan fracasada la apuesta en aquél que no vale para nada.
Envites hasta con el patrimonio personal para qué.
Me da que ya me la suda.
Al final del camino me envanezco y le digo sin parpadear, con los ojos bien abiertos, que ni su pañuelo perfecto sobresaliendo de su chaqueta, ni su corbata anudada con una exquisitez sin parangón, ni su camisa planchada y combinada milimétricamente pueden llegar a hacerle comprender la naturaleza de este desastre.

2 Comments:

At 14:26, Blogger David Suárez Suarón said...

¿Engañarse inútilmente hasta, por fin, desaparecer?

 
At 15:41, Blogger Guaje Merucu said...

Desaparecer... Qué tentador ;-)

 

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