08 abril 2010

La destruction, Béatrice y Dublín (3)

Sabes que esto sólo puede salir de las profundidades, pero como un suspiro me preguntas que cómo que no estoy animado y te llevas la réplica recién sacada de la chistera del desconsuelo, el imposible, que es que no, no espero nada de nada, y al momento ese golpe de tuerca que pretendes que alcanzará para salvar los muebles, y el partido no hay dios quien lo levante, amplío, a jugar con las muñecas, hombre ya, código EI en la pantalla con la predestinación DUB, 10 kilómetros al norte y envolverse entre la madera local y el vapor que rezas por que no se evapore, ¿sabes? no te lo digo a ti, contigo no hablo, ¿sabes?, fue el discurso interrumpido, oye, espero que estés bien, siempre tenemos a tiro Dublín, a veces la urgencia de salir corriendo, esquivar los bates de los chavales que se sulfuran sin no sé qué pretexto, aunque no está bien que yo lo juzgue, es que siempre hay motivos, si te toca pues mala suerte, o te libras o te desangras encima de la almohada y, si no, a currar se ha dicho, que aquí amanece más deprisa, sólo con que tú vuelvas a hacer surcos en mi imaginario el resto está de sobra, tendrás casera amable, tendrás compañía con lo celeste que el tiempo así consienta, como el coche de alquiler y el volante del otro lado, y volverán calendas, volverá el tabaco y a ratos la maría, volverá el beber, la pesadumbre de tanto tiempo perdido, sin recuperación, que se inflen los moscardones del sueño, que a pesar de las malas noches, del denuedo estéril, sólo subsistirá el color.


Negro como el fin de tus deseos
que reducen poco a poco el tiempo
muerto.

Blanco como quedará la nada
que construye tus cimientos que se doblan.

Azul, como el sol en tu mirada
como luce la noche más cerrada.
Rojo como blancos son los besos
que me mandas desde lejos.

Contigo siempre hay tiempo perdido
contigo tanto tiempo perdido... y me olvido.

Verde como espero que se mueran
todas esas cosas buenas que recuerdo.
Verde como estabas aquel día,
cuando todo funcionaba y tú... no querías.

Las cosas que tengo no tienen precio
las cosas que siento no tienen precio... ni desprecio.

Y pienso ir a donde soñé...
No voy a echarme atrás,
y pienso ir...
y pienso... y pienso... y pienso ir

2 Comments:

At 13:19, Anonymous Anónimo said...

¡Jorgín tas hecho un romántico!

 
At 21:22, Blogger Guaje Merucu said...

Romanticismo como el "encarnado por tipos como Larra, visceral y de revólver cargado", jejeje

 

Publicar un comentario

<< Home