16 diciembre 2007

En evidencias y no servidumbres

La bala atravesó la masa encefálica causando graves destrozos en los tejidos vitales. A la bala le siguió un charco inmenso de sangre oscura y espesa, y la cabeza y los cabellos reposaron en el suelo mezclándose y completando el macabro cuadro del que se hablará en los medios en un breve espacio de tiempo.
Ahora te querría contemplar durante una eternidad -casi la tengo-, indagar en tus ojos, descubrir qué muestra esa mirada: ¿Es miedo? ¿Es acaso alivio o suficiencia? Quién lo sabe.
Sin embargo es verdad, estabas en lo cierto, mucho de lo que dijiste quedó después confirmado, aunque ahora muestres para algunos un nulo poder de convicción.
Quién sabe lo que es cierto en realidad, tal vez cada uno lo sepa y sea lo que valga. Tú lo vuelves a demostrar con tu boca semiabierta y tus miembros ya fríos y rígidos, con tu aparente mezcla de relax y tensión.
Evidencias y no servidumbres, decías a menudo.
Aquí están, replico.
Y ahora te digo con futilidad que nunca pasearás por Lisboa, ni anhelarás plantarte ante Boca do Inferno, ya nunca será posible aterrizar en Las Azores. Y de París o Ámsterdam ni hablar, ninguna ensoñación en Berlín jamás.
Te echo la última mirada mientras preparo el escenario tal y como me explicaron, con todos los detalles precisos para que esto parezca un suicidio.

3 Comments:

At 08:32, Blogger Suarón said...

Un buen texto Sr.J

 
At 15:03, Anonymous L´otru said...

Parez que nuestro güaje se pasa a la serie noir en clara competencia con el de las "telarañas" me pregunto si esos macabros relatos no esconden oscuras intenciones...

 
At 19:01, Blogger El Brujo said...

Warhol tenía razón... :-)

 

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